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Varios factores pueden explicar una mirada que parece menos luminosa
- Causas naturales y biológicas: envejecimiento cutáneo, pérdida de volumen suborbitario, adelgazamiento de la piel, disminución de la producción de elastina y colágeno.
- Factores genéticos y anatómicos: ojeras pigmentadas o hundidas, predisposición a las bolsas grasas bajo los ojos.
- Estilo de vida y entorno: falta de sueño, estrés, tabaco, consumo de alcohol, alimentación, exposición solar.
- Factores específicos: alergias, trastornos circulatorios locales, toma de determinados medicamentos.
Estos fenómenos son normales y evolutivos. Es posible comprender su origen mediante una exploración clínica, con el fin de proponer enfoques adecuados y progresivos.
Las soluciones posibles
Según la causa y el deseo de la paciente o del paciente, pueden plantearse varias opciones. Se distinguen dos grandes familias de tratamientos: la medicina estética y la cirugía estética.
Medicina estética
- Inyecciones de ácido hialurónico (tratamiento de las ojeras hundidas): restauración localizada del volumen suborbitario para atenuar la sombra y reducir el aspecto hundido. El tratamiento se realiza en consulta y se adapta a la anatomía.
- Inyecciones de toxina botulínica (arrugas de expresión): tratamiento dirigido de las arrugas dinámicas alrededor de los ojos (patas de gallo) para suavizar la expresión.
- Peelings, skinboosters y técnicas de resurfacing (láser, radiofrecuencia): mejora de la calidad de la piel, reducción de las manchas y mejora de la hidratación y de la textura para una mirada más luminosa.
Cirugía estética
- Blefaroplastia inferior: corrección de las bolsas grasas y mejora del contorno suborbitario para reducir el aspecto cansado.
- Blefaroplastia superior: retirada o reposicionamiento del exceso de piel y de tejido de los párpados superiores cuando altera la apertura de la mirada.
- Lipofilling (microinjerto de grasa): restitución de volumen alrededor de los ojos a partir de grasa autóloga para rellenar los huecos y armonizar el contorno orbitario.
La elección entre estas opciones dependerá de la exploración clínica, de la importancia de las alteraciones (pigmentación, pérdida de volumen, bolsas) y de las expectativas expresadas durante la consulta.
El desarrollo del tratamiento
- Consulta inicial: evaluación de la zona oculopalpebral, análisis de las causas (volumen, piel, pigmentación), conversación sobre las expectativas y los antecedentes médicos.
- Propuesta de un plan personalizado: elección de las técnicas adecuadas, explicación de los posibles beneficios, los límites, los riesgos y el calendario de los cuidados.
- Modalidades de los tratamientos: procedimientos en consulta (para la mayoría de los actos de medicina estética) o en quirófano (para la cirugía). Información sobre la preparación preoperatoria, la eventual anestesia y el periodo de convalecencia.
- Seguimiento y seguridad: citas de control, vigilancia del postoperatorio y ajustes si es necesario. Prioridad al diálogo y a la progresividad de los tratamientos.
Resultados esperados y seguimiento
Los objetivos realistas son una mejora de la luminosidad de la mirada, una armonización del contorno de los ojos y un resultado natural y adaptado al rostro. Los resultados varían según la persona, la gravedad del problema y el tipo de tratamiento elegido. Algunos tratamientos requieren un mantenimiento regular (inyecciones, skinboosters), otros aportan una corrección más duradera (blefaroplastia, lipofilling). Un seguimiento médico regular permite evaluar la evolución y adaptar los tratamientos a lo largo del tiempo.

