Principios del tratamiento
- Principio general: el láser emite una luz absorbida preferentemente por la melanina del pelo. La energía se transforma en calor en el folículo piloso, lo que debilita progresivamente la capacidad del pelo para volver a crecer.
- Tipos de láser: existen varias longitudes de onda (p. ej. alejandrita, diodo, Nd:YAG). La elección del sistema depende del fototipo cutáneo, del color del vello y de la zona tratada.
- Adaptación al paciente: el profesional determina el protocolo (energía, duración del pulso, número de sesiones) en función de la morfología, del ciclo piloso y de los antecedentes cutáneos. La eficacia es menor en el vello blanco, gris, muy rubio o pelirrojo, que contiene poca melanina.
Desarrollo de la sesión
- Consulta previa: es necesaria una evaluación médica para recoger los antecedentes, examinar la piel y el vello, comprobar las contraindicaciones (medicamentos, embarazo, bronceado, etc.) y explicar el plan de tratamiento. Puede realizarse una prueba en una pequeña zona.
- Antes de la sesión: generalmente se pide rasurar la zona la víspera o la antevíspera de la sesión, evitar la depilación por arrancamiento (cera, depiladora eléctrica, pinzas) durante varias semanas y limitar la exposición solar reciente. Los productos fotosensibilizantes y determinados medicamentos deberán comunicarse y, en su caso, suspenderse.
- Desarrollo: el paciente lleva protecciones oculares. El profesional ajusta el aparato y realiza pasadas sucesivas sobre la zona. Puede utilizarse un sistema de enfriamiento cutáneo o una crema anestésica para mejorar el confort. La duración varía según la zona (unos minutos para las axilas, hasta una hora para grandes zonas corporales).
- Confort y sensaciones: las sensaciones de picor o de calor son frecuentes pero transitorias. La percepción depende de la sensibilidad individual y de los parámetros elegidos.
Evolución y resultados
- Efectos inmediatos: enrojecimiento, ligero edema perifolicular y sensación de calor son frecuentes y desaparecen en unas horas a unos días. Pueden aparecer pequeñas costras o una ligera descamación.
- Plazo de aparición del resultado: la caída del vello tratado se produce progresivamente en 1 a 4 semanas. Son necesarias varias sesiones para tratar el vello en fase de crecimiento: de media 6 a 8 sesiones, espaciadas según la zona (4-8 semanas para el rostro, 6-10 semanas para el cuerpo). Estas cifras son orientativas y variables.
- Duración y variabilidad: la depilación láser conduce generalmente a una reducción duradera del vello, pero el resultado varía según la edad, las hormonas, el fototipo y la zona tratada. Pueden ser necesarias sesiones de mantenimiento ocasionales.
Contraindicaciones y precauciones
- Contraindicaciones frecuentes: embarazo y lactancia, lesiones cutáneas activas (infección, heridas), bronceado reciente o quemadura solar, toma de medicamentos fotosensibilizantes no interrumpidos, antecedentes marcados de cicatrización queloide (a valorar), tratamiento reciente con isotretinoína (esperar el plazo recomendado por el médico).
- Precauciones: informar al profesional de todo antecedente dermatológico, de la toma de medicamentos (anticoagulantes, fotosensibilizantes) y de tatuajes en la zona. En pieles oscuras (fototipos IV-VI), el protocolo requiere una precaución particular para limitar los riesgos pigmentarios; la elección de la longitud de onda y de los parámetros es crucial.
- Zonas particulares: las zonas genitales y periareolares son objeto de una evaluación específica y de un consentimiento informado.
Riesgos y posibles efectos secundarios
- Efectos esperados y transitorios: enrojecimiento, edema, foliculitis, descamación.
- Efectos indeseables más raros: hiperpigmentación o hipopigmentación localizada, quemadura superficial, costra, cicatriz (rara si se respetan las precauciones), dolor persistente, reacción alérgica al material de contacto.
- Efecto paradójico: una hipertricosis paradójica (aumento local del vello) puede producirse excepcionalmente, en particular en el contorno de la zona tratada.
- Vigilancia: estos riesgos se explican y se controlan durante la consulta. El seguimiento médico permite detectar y tratar precozmente las eventuales complicaciones.
