Reconocer un lipoma
una masa blanda, regular, móvil bajo los dedos, que crece lentamente durante meses o años;
habitualmente indolora (algunas formas pueden ser sensibles);
de tamaño muy variable, de unos milímetros a varios centímetros.
Un punto importante: toda masa que crece rápidamente, se endurece, duele, se adhiere o supera varios centímetros justifica una valoración médica sin demora y, si es necesario, una prueba de imagen. Es una de las razones por las que la pieza extirpada se analiza sistemáticamente.
¿Por qué extirparlo?
La exéresis de un lipoma se plantea cuando:
provoca molestias funcionales o mecánicas (apoyo, roce, cinturón, tirante);
se vuelve visible o antiestético;
aumenta de volumen;
o cuando una duda diagnóstica justifica su análisis.
La intervención
Anestesia local en régimen ambulatorio para la mayoría de los lipomas; puede proponerse una anestesia más profunda para los lipomas voluminosos, profundos o múltiples.
Incisión situada en la medida de lo posible en los pliegues naturales de la piel, de longitud adaptada a la masa.
Extirpación completa del lipoma con su cápsula, seguida del cierre con puntos, a veces con un apósito ligeramente compresivo.
Examen anatomopatológico sistemático de la pieza.
El gesto dura de 20 minutos a una hora según el tamaño y la profundidad.
Postoperatorio y cicatrización
El postoperatorio es sencillo: molestias moderadas durante algunos días, apósito durante una o dos semanas, reanudación rápida de las actividades habituales (el deporte que solicita la zona espera a la cicatrización). Puede observarse un pequeño derrame o una induración temporal de la zona operada, que se reabsorben progresivamente. La cicatriz se atenúa a lo largo de varios meses.
