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Varios factores pueden explicar una silueta percibida como menos armoniosa
- Factores naturales y genéticos: algunas zonas tienen predisposición a acumular grasa (cartucheras, caderas, abdomen).
- Envejecimiento y variaciones de peso: pérdida de tono muscular, flacidez cutánea y redistribución de la grasa con el paso de los años.
- Embarazo y posparto: cambios en la piel y en los tejidos subcutáneos.
- Estilo de vida: la alimentación, la actividad física, el estrés y la calidad del sueño influyen en la composición corporal.
- Factores locales, como la celulitis o volúmenes fibrosados, que modifican el aspecto.
Estos fenómenos son habituales y evolutivos. El objetivo médico es mejorar la armonía de los volúmenes respetando la fisiología y la seguridad del paciente.
Las soluciones posibles
Según la causa y el deseo de la paciente o del paciente, pueden plantearse varias opciones. Se distinguen dos grandes familias de tratamientos: la medicina estética y la cirugía estética.
Medicina estética
- Criolipólisis (enfriamiento localizado): tratamiento no invasivo destinado a reducir zonas de grasa resistente de tamaño pequeño o mediano exponiendo la zona a un frío controlado.
- Protocolos de radiofrecuencia y ultrasonidos focalizados: métodos orientados a estimular el colágeno, favorecer la reafirmación cutánea y contribuir a remodelar la silueta sin incisiones.
Cirugía estética
- Liposucción (lipoaspiración): aspiración de los excesos de grasa localizados para remodelar los contornos corporales. Trata los acúmulos adiposos, pero no es un tratamiento general de la obesidad.
- Lipofilling (autoinjerto de grasa): extracción de grasa de una zona y reinyección en otra para armonizar los volúmenes (p. ej., remodelar glúteos o caderas).
- Lifting corporal o abdominoplastia: intervenciones destinadas a retirar el exceso de piel y volver a tensar los tejidos cuando la flacidez cutánea es importante (a menudo tras una pérdida de peso significativa).
La personalización del plan de tratamiento es esencial: en ocasiones, una combinación de técnicas no quirúrgicas y quirúrgicas permite obtener un resultado más armonioso respetando las expectativas del paciente.
El desarrollo del proceso asistencial
- Consulta inicial: evaluación global de la silueta, examen de las zonas afectadas, análisis de los antecedentes médicos y conversación sobre los objetivos y las limitaciones.
- Propuesta de un plan adaptado: explicación de las opciones posibles, de los beneficios esperados, de los límites y de los riesgos propios de cada procedimiento.
- Seguridad y preparación: información sobre las precauciones preoperatorias y la preparación (posible suspensión de determinados medicamentos, análisis de sangre si es necesario).
- Aplicación progresiva: según la solución elegida, se definen un protocolo de tratamiento y un seguimiento posterior al procedimiento. La seguridad, el diálogo y la adaptación de las etapas forman parte del proceso asistencial.
Resultados esperados y seguimiento
- Objetivos realistas: el objetivo es mejorar la armonía corporal y la proporción de los volúmenes conservando un aspecto natural. Los resultados varían según la técnica, la edad, la calidad de la piel y las características individuales.
- Variabilidad de los resultados: algunos métodos ofrecen mejoras visibles con rapidez; otros requieren varias sesiones o más tiempo para expresar plenamente su efecto.
- Seguimiento: visitas de control, consejos de mantenimiento (actividad física, hábitos de vida) y, si es necesario, tratamientos complementarios o retoques. Puede recomendarse un mantenimiento a lo largo del tiempo para conservar los beneficios.

