El papel de la cirugía
La cirugía del melanoma comprende clásicamente dos tiempos:
la exéresis inicial: la lesión sospechosa se extirpa en su totalidad, con un margen limitado, y se envía al laboratorio. El examen anatomopatológico confirma (o no) el diagnóstico y mide el espesor de la lesión (índice de Breslow), que guía todo lo que sigue;
la ampliación de la exéresis: si el diagnóstico se confirma, una segunda intervención amplía los márgenes alrededor de la cicatriz inicial, según el espesor medido y las recomendaciones vigentes. Esta ampliación disminuye el riesgo de recidiva local.
¿Por qué una segunda intervención?
Es la pregunta más frecuente. La primera exéresis sirve para establecer el diagnóstico preciso: el espesor exacto del melanoma solo se conoce tras el análisis al microscopio. Los márgenes definitivos solo pueden definirse, por tanto, en ese momento. Operar en dos tiempos permite adaptar exactamente la extensión del gesto a la realidad de la lesión — ni demasiado, ni demasiado poco.
El ganglio centinela
Según el espesor del melanoma, puede proponerse la búsqueda del ganglio centinela (el primer ganglio de drenaje de la zona). Este procedimiento, discutido en comité multidisciplinar, se realiza en un centro especializado, la mayoría de las veces en el mismo tiempo que la ampliación de la exéresis. Su indicación se le explica caso por caso.
Reconstrucción y resultado cicatricial
La ampliación con márgenes puede crear una pérdida de sustancia que requiere un cierre adaptado: sutura directa, plastia local o injerto de piel según la zona. El objetivo es doble: primero la seguridad oncológica, después el mejor resultado cicatricial posible. La experiencia en cirugía plástica permite conciliar ambos, incluso en las zonas expuestas.
Desarrollo y postoperatorio
Exéresis inicial: la mayoría de las veces bajo anestesia local, en régimen ambulatorio.
Ampliación de la exéresis: bajo anestesia local o general según la extensión y la zona, generalmente también en régimen ambulatorio.
Postoperatorio: curas durante una o dos semanas, molestias moderadas, cicatriz que evoluciona durante varios meses con una protección solar indispensable.
El seguimiento
Tras un melanoma, un seguimiento dermatológico regular y prolongado es sistemático, con una periodicidad definida por su equipo según el estadio. La autovigilancia de la piel y de las cicatrices, así como una fotoprotección rigurosa, forman parte de él. Toda nueva lesión pigmentada que cambia de tamaño, de forma o de color debe motivar una consulta sin demora.
